En un artículo anterior, ya hemos hablado del análisis preliminar que se basa en tus dos puntos de enfoque más importantes: tu competencia y tu público objetivo. Es el momento de pasar a la acción.

Costes y presupuesto

Cuando ya hayas definido dónde y cómo “atacar”, tendrás que determinar cuánto estás dispuesto a gastar. Al principio, pensarás que estás derrochando dinero sin estar seguro de los resultados pero, después de todo, se trata de una inversión.

Si estás pensando en contratar a un profesional para que se encargue de tus campañas de marketing, asegúrate de que no sea algo que puedes hacer tú mismo y de que esa persona está realmente aportando valor a tu empresa. Lo mismo va para la presencia en redes sociales; decide si vas a depender de alguien o algo. Definitivamente necesitarás gente real para tu servicio al cliente, pero una app o herramienta puede manejar tu publicidad y aumentar tu visibilidad a todas horas, incluyendo fines de semana y diferentes horas del día, para que tú puedas encargarte de otros temas y aún así, seguir estando presente.

Elige los canales de distribución que te interesen: no todas las redes sociales son necesarias para que tu marketing funcione. Deberías ir donde estén tus clientes e interactuar con ellos, consiguiendo nuevos e incrementando la fidelidad de los que ya lo son.

Para las tiendas, hay gastos mucho más importantes que el presupuesto destinado al marketing y es aquel para el stock y los gastos de envío. Si sólo te dedicas a vender los productos, negocia con los fabricantes para conseguir el mejor precio y poder ofrecer lo mismo a tus clientes.

Consigue inspiración del mundo offline

¿Qué estás haciendo en este momento? Si algo funciona, ¡no lo cambies! Siempre puedes mejorarlo. Intenta formar las mismas relaciones con tus nuevos clientes virtuales que las que tienes con los de la “vida real” (todos son gente real, al fin y al cabo).

¿Qué haces con tus clientes actuales? Seguramente, cuando entran en tu tienda, los saludas con una sonrisa (y si no, ¡deberías!) y les haces saber si tienes alguna oferta o descuento disponible. Lo mismo sucede con los clientes virtuales. Por eso tu estrategia debería dejar un hueco para las características relacionadas con la comunicación, como los newsletters, banners y otro tipo de publicidad.

También es probable que quieras que tu tienda esté siempre radiante, limpia y decorada con gusto. Por esta razón, nunca deberías comprar soluciones de e-commerce planas y predeterminadas que ofrecen una supuesta “alta personalización” y harán que tu sitio se parezca a cualquier otro. Contrata a profesionales que estarán interesados en saber cómo quieres que sea tu tienda, e incluirán todas las características y opciones que crees que debe tener para hacer que la experiencia de los compradores sea rápida, segura y agradable. También recibirás feedback y sugerencias sobre cómo hacer que tu sitio sea diferente y destaque entre la competencia. Sin dudas, esta inversión se verá compensada en el futuro.