Ya hablamos de cómo el contenido de baja calidad puede dañar a tu marca. Sin embargo, en aquel artículo nos centramos en fallos como errores ortográficos, evitar jerga y términos complicados, etc. Esta vez quiero hablarte de otro tipo de contenido: aquel que ofrecen las empresas de redacción.

Se ofrecen contenidos baratos

Han proliferado en los últimos años pequeñas empresas (o emprendedores) que se dedican a escribir y cobrar por sus artículos. Generalmente cobran por palabra -como los traductores- y suelen aumentar su precio en base al tema principal del artículo; si se trata de algo específico y a nivel experto, suben el presupuesto.

Hasta ahora, todo bien. Puede llegar a ser de gran ayuda para las empresas que no tienen el tiempo o el dinero para contratar a alguien full-time para esta tarea, y también se puede convertir en una oportunidad para ganar visibilidad y un dinero extra para muchos emprendedores/autónomos expertos en un tema.

Y allí entramos en uno de los puntos más importantes: la especialización.

Cuidado con las empresas de contenidos que te ofrecen escribir sobre cualquier cosa.

Cuando visitamos las webs de estas empresas (y en nuestro caso, lo hemos hecho más de una vez, ya que hemos recibido ofertas suyas; más abajo una anécdota), nos encontramos generalmente con un formulario donde se nos presenta un listado interminable de temas que podemos elegir para nuestros futuros artículos.

¿De verdad tienen expertos en todos esos temas? A uno lo hace dudar. Puede ser que contacten a alguien una vez aceptada nuestra solicitud, pero tendríamos que pedir un gran volumen de artículos o no tener problemas con los tiempos de entrega para que realmente saliera rentable para ambas partes.

Contenidos ¿de calidad?

Si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea. Los mencionados formularios te permiten elegir la cantidad de artículos, de palabras -incluso las palabras clave que quieres que aparezcan para mejorar tu SEO- y por supuesto, fechas de entrega. Prometen calidad, rapidez y mejorar tu posicionamiento gracias a la frecuencia y contenidos de los textos.

Y aquí voy otra vez de aguafiestas: cuidado. No digo que suceda en todos los casos, ya que hay muchas empresas que ofrecen contenidos de calidad, pero no suelen ofrecerlo como si estuviéramos en rebajas revolviendo entre la ropa y buscando ese gran chollo. Suelen ser especializadas, suelen contar con redactores con experiencia (y no ponen cartelitos del tipo “¿te gusta escribir? ¡conviértete en redactor!”).

Los redactores deberían conocer tu marca y tu estilo.

Y además, aunque tu idea no sea la de contratar a alguien para que escriba sobre tu empresa “desde dentro”, lo mejor es que esa persona o grupo de personas que van a hablar como si fueran parte de tu marca, sepan de lo que van a hablar. Que conozcan tu línea editorial (si es que tienes una, o te ayuden a buscar una “voz”), que empleen tiempo en explorar tu catálogo de productos o en investigar acerca de los temas que te interesa que se traten en tu blog empresarial.

Contenidos low cost: Una conclusión personal

Para finalizar, y en una nota bastante personal ya que hablamos desde la experiencia (y este no deja de ser un artículo de opinión), no confíes en aquellos comerciales que no paran de llamarte para ofrecerte contenidos. Entendemos que es su trabajo, pero en Banzee hay algún que otro representante al que ya no sabemos cómo decirle, educadamente, que no nos interesan sus contenidos, que ya trabajamos con otra empresa y que seremos nosotros quienes los contactaremos en el futuro si es que algún día llegamos a necesitar de sus servicios. Nada, siguen llamando. Logrando de este modo que cada vez tengamos menos interés de trabajar con ellos. Para añadir más, lo primero que hicimos fue echar un vistazo a webs que los habían contratado y, por supuesto, a su web. Y si no empiezas dando una buena imagen desde tu propio sitio y el blog de tu propia empresa… ¿qué esperas que piensen tus potenciales clientes?

“La calidad no es cara”, dice un famoso slogan… pero los contenidos baratos pueden terminar costándote muy caro.